El Súper Bowl en 140 caracteres

El deporte y las redes sociales están cada vez más interconectados.

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No se sabe con certeza cuántos de los más de 25 mil millones de mensajes enviados a través de Twitter, en 2010, tuvieron como motivación principal un certamen o juego específico; sin embargo, la exitosa experiencia de la Copa Mundial de fútbol, efectuada en Sudáfrica, le demostró a los desarrolladores de la red de microblogging que los internautas socializaban con mayor frecuencia sus criterios deportivos en los 140 caracteres ofrecidos por un “tweet”.

La impresionante cantidad de mensajes que intercambiaron los usuarios de Twitter durante el Mundial sudafricano despertó un gran interés en no pocas empresas. Ellas comprendieron que a partir de ese amplio flujo de información podría generarse una excelente oportunidad para utilizar a la plataforma de microblogging como un sitio ideal de promoción de productos y servicios. No obstante, persistían algunas dudas, porque la Copa se extendió por un mes; pero, ¿funcionaría Twitter en la cobertura de un único desafío? El Súper Bowl XLV, de fútbol americano, ofreció una respuesta convincente.
Los expertos lo consideran el principal acontecimiento deportivo del año en Estados Unidos. Millones de personas, de todo el mundo, se mantienen frente al televisor por casi cuatro horas para conocer al ganador del Súper Bowl y esta audiencia atrae a las compañías que están dispuestas a desembolsar hasta tres millones de dólares por situar al aire un comercial de 30 segundos.

Tantos millones por medio minuto parecerían desatinos económicos; sin embargo, los estudios de mercado muestran que las ventas de las empresas publicitadas se disparan. Así que es previsible que cadenas televisivas y radiales continúen recibiendo más propuestas de compra de los segmentos comerciales, incluso con precios superiores.

Nadie le ha preguntado a las personas qué creen de las constantes interrupciones en el juego para conocer las nuevas proposiciones de multinacionales de los alimentos o los carros del año; tampoco las compañías encuestadoras incluyen en sus cuestionarios preguntas sobre los increíbles precios de los asientos para el Súper Bowl, que comienzan en mil dólares y sobrepasan las decenas de miles. El negocio de la National Football League (NFL) marcha bien, aparentemente, y los más de nueve mil millones de dólares obtenidos en la temporada acallan a los críticos, quizás solo por el momento.

El Súper Bowl XLV se desarrolló en uno de los recintos más modernos que existe en la NFL: el Cowboys Stadium. Construido a un costo de mil trescientos millones de dólares, la instalación fue acondicionada con modernas tecnologías, desde inmensos televisores planos de 120 pulgadas, hasta un enorme número de puntos de conexión inalámbrica a Internet. El duelo más esperado de la campaña enfrentó a dos selecciones con muchos seguidores, los Acereros de Pittsburgh, máximos ganadores del trofeo Lombardi, con seis, y los Empaquetadores de Green Bay.

Todos los medios de comunicación, especializados en deportes, se prepararon para darle cobertura al partido y Twitter encontró en Visa a un patrocinador dispuesto a desembolsar millones en la creación de un micro sitio especial, en el que aparecieron todos los “tweets” relacionados con el encuentro.

Los vínculos entre la NFL y Twitter han sido complejos. Más del 30% de los jugadores tienen cuentas en la red de microblogging y la publicación en sus perfiles de comentarios sobre compañeros, directores, árbitros y reglas levantaron múltiples polémicas.

Ante esta situación, los ejecutivos de la Liga establecieron una serie de limitaciones en el uso de Twitter. Por ejemplo, ningún atleta o entrenador está autorizado a colocar online “tweets” 45 minutos antes de que comiencen los partidos y solo podrán acceder a la red una vez que haya concluido la conferencia de prensa que siempre se realiza al final de cada encuentro.

Las multas económicas por las violaciones de este reglamento no son pequeñas,  así que los castigos no abundaron en la temporada 2010-2011.
La NFL y las franquicias cuentan con personas que monitorean todas las cuentas de los jugadores; pero ni siquiera ese férreo control evitó la aparición de algunos problemas, originados a partir de mensajes con críticas a las actuaciones de determinados deportistas. Tal vez la socialización de criterios controvertidos preocupe a la NFL; pero los seguidores del fútbol americano parecen tener una opinión diferente y buscan en los textos de 140 caracteres visiones más reales de lo que ocurre en el terreno.

El micro sitio de Twitter (@VisaNFL) dedicado al Súper Bowl XLV atrajo la atención de una amplia comunidad de internautas. Allí aparecieron los “tweets” de los jugadores más seguidos, los datos que publicaban los medios en sus perfiles y los usuarios pudieron compartir sus criterios sobre las principales incidencias del desafío, así como las fotos y videos más interesantes. Además, también se recopilaron los “tweets”, en tiempo real, de las cuentas de aquellos atletas que no intervinieron en el juego. Por supuesto, todo este volumen de información iba acompañado por diversas ofertas de tarjetas Visa, sin dudas el principal objetivo de la iniciativa millonaria que fue bien recibida por Twitter, porque esa red necesita, a toda costa, encontrar nuevas formas de financiamiento.

En el Súper Bowl de Dallas ocurrieron muchísimos hechos que provocaron no pocos “tweets”: la cantante Christina Aguilera olvidó una parte del himno estadounidense, hubo múltiples lesiones, cerca de 400 personas que pagaron sus entradas no pudieron ocupar los asientos, por “razones de seguridad”; pero, sobre todo, predominaron las jugadas espectaculares, en momentos cruciales y al final los Empaquetadores de Green Bay, liderados por su mariscal de campo, Aaron Rodgers, levantaron por cuarta ocasión el trofeo Lombardi, el premio al campeón de la temporada de la NFL.

La relación entre las redes sociales y los deportes apenas está comenzando. Cada una de las partes entiende las ventajas que pueden obtener  y aunque en el mundo empresarial vean detrás de estos vínculos solo intereses comerciales, para los internautas la posibilidad de socializar contenidos es lo suficientemente atractiva como para hacerlos olvidar, a veces, que con sus interacciones algunos aumentan las cuentas bancarias.

Por  Cubasí

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