Una ciudad en tranquila espera.

Javier Salado

Especial para Resumen Latinoamericano.

Sábado en la noche, terminamos una larga jornada en el  Centro de Prensa montado en el hotel Habana Libre, varios colegas de la prensa alternativa y de izquierda nos reunimos a tomar un café y caminar por las calles de esta ciudad tan tranquila siempre y hoy especialmente sosegada, al menos en apariencia y en lo que corresponde al pueblo sencillo.

Los enamorados de siempre se besan en el  famoso Malecón habanero, arrullados a la luz de una luna de postal; en el bar restaurante “de los artistas” donde su mojito puede llevárselo a la mesa el galán de la telenovela cubana de moda, debaten sobre política cultural y la última obra de un afamado y controvertido escritor criollo; en la panadería cercana noctámbulos y amantes del pan acabado de hornear hacen sus compras; en fin, el pueblo cubano con su cotidianidad, seguridad de vida y buen humor esperan un acontecimiento histórico por lo inverosímil hace apenas 15 años, el presidente de Estados Unidos visita a Cuba.

Minutos más tarde, mientras atacamos con entusiasmo un delicioso arroz congrí acompañado de carne de cerdo a la plancha, plátanos verdes “chatinos” y una lasaña de berenjena con sabor a manjar de dioses, la conversación derivó al evidente contraste existente entre el nerviosismo, tensión y medidas adoptadas por el Servicio Secreto norteamericano- con unos calculados 1 200 agentes en la ciudad- y la realidad del país y de esta apacible ciudad. “De verdad ellos creen están en territorio hostil, o es que ven demasiadas series de TV al estilo 24 horas” nos dice un colega libanés. “No conocen de verdad a Cuba, se creen todas las mentiras que vienen diciendo y publicando en estos 57 años” ratifica un querido fotógrafo uruguayo. “Bueno, allá ellos, ya los veremos regresar como turistas para disfrutar de nuestras playas, fumar habanos y poder  caminar por la madrugada con el único peligro de pescar un resfriado”, acotó un jovencísimo periodista cubano.

Y así es en realidad, el pueblo sigue con sus actividades normales, mientras se informa de la visita y con la experiencia de muchos años de enfrentamiento, la natural hospitalidad del cubano que se muestra cauteloso de lo que podrá representar en la práctica esta visita. “Bienvenido, le brindamos una tacita de café, le escuchamos y ojalá aprenda sobre Cuba y los cubanos, mientras tanto miramos sonrientes y a la espera de que hace y hará; ellos mismos nos han obligado a dudar de su honestidad y honradez. Mientras, no confío ni tantico así en el imperialismo”. Le aseguró a Resumen Latinoamericano una veterana combatiente, profesora y doctora en sicología.

 

 

 

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Anónimo dice:

    ESE ES NUESTRO PAIS…..
    SI QUIEREN CONOCERLO VENGAN Y VERAN UN PUEBLO HEROICO Y SOLIDARIO.

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