Cuba y otra forma de injerencia: el “paquete semanal”

Texto: Laura V. Mor, Resumen Latinoamericano Cuba

 

En los medios hegemónicos de nuestros países solemos escuchar repetidamente que “en Cuba prohíben el acceso a Youtube porque no quieren que la gente se informe”.

Quien ha visitado alguna vez Cuba seguramente ha podido evidenciar, entre charla y charla, que el cubano es un pueblo sumamente informado del acontecer del mundo y que es el mismo Estado el encargado de fomentar que así sea.

Cuba es un país subdesarrollado bloqueado brutalmente por Estados Unidos, potencia que casualmente controla, entre otros campos, buena parte del flujo de datos a través de internet.  Teniendo en cuenta ese “detalle”, no es ilógico que existan problemas de conexión y que sea necesario priorizar ciertos puertos de flujo de datos a fin de evitar la saturación de ciertos canales y aplicaciones.  Esa es parte de la verdad.

Pero también existe la otra parte, la que se omite y que es la causa principal: el bloqueo comercial, económico y financiero impuesto a Cuba en 1962 y que a más de 54 años continúa vigente, recrudeciéndose a lo largo del tiempo.

En el último año -según datos del Informe sobre la Resolución 69/5 de la Asamblea General de las Naciones Unidas “Necesidad de pone fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba” presentado en octubre de 2015- Cuba ha sufrido pérdidas en materia de comunicación que ascienden a la suma de 57 millones de dólares a causa de la imposibilidad de acceder a equipamientos y ha tenido que enfrentar serios inconvenientes en lo referido a renovación informática vital para el país, consecuencia de la prohibición de importación de los procesadores necesarios, mercado controlado por Estados Unidos.

En el contexto de esta situación, en el año 2008, surgió el llamado “paquete semanal”, que en inicio comenzó como una audiencia minoritaria y hoy se ha convertido en un fenómeno sociocultural extendido por la mayoría de los hogares cubanos.

A los extranjeros les resulta difícil entender la importancia de contar con un disco externo con capacidad de 1 terabyte, algo poco usual de poseer en nuestros países no bloqueados, o de contar siempre con una memoria USB.  Cuando vives entre el pueblo cubano lo comprendes: es la forma de poder disfrutar, a pesar del bloqueo, de los contenidos de televisión, prensa o cine que circulan en internet y se viralizan.

¿Pero qué es el “paquete semanal”, conocido como el Youtube cubano?

Dibujos animados, series, telenovelas, películas, documentales, sit-coms, videoclips, reality shows, aplicaciones y software, revistas internacionales, especialmente las dedicadas a chismes de artistas, agrupados en archivos y carpetas posibles de ver sin necesidad de conexión, todo eso a cambio de 1 CUC (peso cubano convertible equivalente a U$S 0,89) que algún cuentapropista graba en el disco externo una vez por semana.

Seguramente la duda que surge es cómo obtienen ese caudal de archivos cuando la banda de conexión en un país bloqueado no alcanza para “bajar”en una semana toda esa información y mucho menos desde canales como Youtube, que consumen gran parte de esa banda.

Es más simple de lo que creemos. Muchas familias cubanas cuentan con familiares que viven en “el lugar o la yuma” –como suelen llamar los cubanos a Estados Unidos-, consecuencia de la política de inmigración ilegal cubana, alimentada por las sucesivas administraciones norteamericanas con la Ley de Ajuste Cubano, el programa de cooptación de personal médico PAROLE y la política de “Pies Secos, Pies Mojados”, en la promesa del “sueño americano”, que no es tal, pero esa es historia para otra crónica. En un inicio, eran algunos de familiares los encargados en descargar la información y enviarla semanalmente a Cuba, a tiempo para el disfrute o la reventa.  Hoy día se ha pasado de 300 gigabyte a 1 terabyte de contenido, transformándose en un negocio rentable económica y también políticamente, quizás lejos (o no) de la idea de YoePC, “su creador”.

Si bien la licencia legal del cuentapropista se realiza bajo la nómina de venta de CDs y DVDs, la venta del “paquete” es un secreto a voces.

¿Qué es lo polémico del paquete?

La polémica surge con el tipo de contenidos y el discurso que se retransmite, generados por los monopolios de la información. Es allí donde el imperialismo se filtra, y no de forma casual.

Estados Unidos ha intentado un cambio de régimen en Cuba desde inicios de la gesta revolucionaria por diferentes vías: más de 600 intentos fallidos de asesinato al líder histórico de la Revolución, financiamiento a pequeños grupos para la subversión interna, injerencias en la juventud por medio del envío de proclamas a móviles como los programas ZunZuneo y Piramideo, puesto en evidencia por el gobierno cubano a fines de 2013.

Esa estrategia no ha cambiado, sólo ha modificado la táctica aplicada, devenida hoy en penetración cultural por medios como el popularizado paquete. En el cual se puede encontrar programas de TeleMundo que hacen eco de las políticas de la Casa Blanca contra Cuba o producciones cinematográficas Made in Miami, que publicitan solapadamente  “Viva Cuba Libre” cuando el contenido es una “Cuba libre sin los Castro”. A través de parodias y supuestos programas cómicos se hacen chistes sobre la edad o el inevitable paso a la inmortalidad de los heroicos combatientes de la Sierra Maestra y la dirección histórica de la Revolución, con el deseo expreso  de que Cuba deje de ser un país socialista.

El gobierno cubano, por medio del entonces Ministro de Cultura Abel Prieto, elaboró una propuesta de entretenimiento con identidad cultural propia: “la mochila”. Contaba con contenidos compilados en 300 gigas quincenales que se copiaban de forma gratuita, desde una concepción constructiva y crítica, muy diferente al tipo de medios con que solemos contar en nuestros países dependientes, donde la TV no educa sino que adormece la conciencia y omite la verdad, más allá del entretenimiento coyuntural que genera.

Fue una buena idea, pero aún así no prosperó.  El “paquete” había sido hábilmente instalado desde el Imperio con cientos de miles de dólares invertidos en ello y llegó para quedarse por ahora.  Muchos pensaron que debían prohibir su circulación. Otros, acertadamente, creyeron que era una regla de tres simple: a más prohibición, mayor deseo de consumir lo prohibido.

La solución fue idear “la mochila”, pero aunque no tuvo el éxito esperado, sirvió para replantear la programación de contenidos de TV abierta cubana y de cable (la llamada “cajita”, una especie de conversor HD que se adquiere en las tiendas) para hacerlos más atractivos a la población.

A lo largo de estos años, aún antes de popularizado el paquete, se han realizado adecuaciones en el intento de mejorar los contenidos de la TV abierta.  Por ejemplo, se extendió a 24 horas la programación del canal Cubavisión, surgieron otros canales como el Canal Educativo, el Canal Educativo 2, y Multivisión; a lo que se suman los Telecentros provinciales, que ampliaron su grilla de programación con el objetivo también, de defender el espacio radioelectrónico ante las transmisiones de Radio y TV Martí financiadas por la USAID con la misma estrategia injerencista.

Irónicamente desde el exterior se dice que Cuba es “el país de las memorias”, en alusión al trasiego de discos externos y USB. Nada se dice de la memoria histórica que continúa teniendo el pueblo, que celebra estos días de las formas más disímiles los 90 de Fidel, y gracias a su ejemplo de resistencia sortea día a día la política genocida del bloqueo. Eso tampoco lo dirá “el paquete”.

 

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