Cuando el amor engendra la maravilla

Texto: Annalie Rueda Cardero

Fotos: Héctor Planes

Resumen Latinoamericano – Cuba

La corresponsalía de Resumen Latinoamericano en Cuba decidió realizar visitas a diferentes hospitales de la capital, en especial a sus salas de pediatría, para obtener información detallada sobre el impacto del bloqueo en la cura, recuperación y calidad de vida que pueden alcanzar los niños cubanos afectados de patologías de gravedad.

Como parte de ese trabajo investigativo acudimos el miércoles 19 de octubre a la sala de pediatría del Hospital Oncológico  de La Habana. Nuestro colectivo pudo intercambiar cerca de media hora con el Doctor Jesús de los Santos Renó, Jefe de Pediatría del Instituto Oncológico de nuestra capital y la Dra. Migdalia Pérez especialista de la misma institución, también en la atención a la infancia y adolescencia.

Para los que hemos vivido en carne propia toda una vida bajo estas circunstancias impuestas, sabemos bien que el bloqueo no hace excepciones,  ni tiene condolencias por el hecho de tratarse- en este caso- de tumores malignos en la infancia. No le adjudicamos al mismo la enorme desgracia de padecer la enfermedad, tristemente se da tanto en el socialismo como en el capitalismo, pero bien distinto es contar con un Estado cuya premisa es hacer lo imposible para salvar la vida de su pueblo y otra bien distinta es que ese pueblo en su totalidad, incluido sus niños sean víctimas de una política criminal, que comprometo no solo sobrevivir a la enfermedad sino que incide de forma casi absoluta en la calidad de vida de los niños cubanos que han superado el cáncer.

En el encuentro, el caudal de información que obtuvimos fue tanta, que apenas pudimos organizar bien nuestras ideas cuando salimos de la oficina directo para la sala con el objetivo de explicar a los padres el trabajo que estábamos realizando, intercambiar con niños y pedirles permiso a ambos para fotografiarlos. Una forma también de sumar sus voces a estas denuncias directas contra la crueldad del bloqueo.

Algunos nos recibieron con cierta timidez, otros con gran curiosidad, los más pequeños con indiferencia y Osvaldito Ferrer con una alegría que no le cabía en el cuerpo. Las madres y padres todos deseosos de colaborar con lo que fuera.

Cuando entramos a la primera habitación que comparten varios adolescentes, él comenzó a observarnos con especial atención y picardía- ¿Ustedes son periodistas?- preguntó.

Cuando le confirmamos no dudó en pedirnos que le tomáramos muchas fotos y comenzó a posar con cada uno de los presentes y casi hay que salir corriendo de tantos flash que iluminaron aquella habitación.  Por supuesto no tuvimos que invitarlo al resto del recorrido, el solito se sumó y como si fuera el médico de guardia entraba y salía de las habitaciones anunciando nuestra visita.

Aquel niño delgado de ojos llenos de vida, cabello negro y una sonrisa infinita se nos quedó en lo agridulce de nuestro empeño. Casi al final del encuentro sentimos que nos llamaban…

-¡ Pssss…vengan! Al lado de su camita nos preguntó nuestros nombres y dirigiéndose a Graciela inquirió:

¿Tú eres la amiguita de los 5 que sale por la TV?- Se refería a los Cinco Patriotas cubanos. Graciela respondió con sorpresa y alegría.

– Sí mejor dicho, salía porque ya están en la Patria, trabajando y con sus familias. Ahora estamos trabajando por esto que contábamos antes, el fin del bloqueO.

-Yo te quiero pedir una cosa- dijo Osvaldito.

Gra  (como la llamamos todos ) se preparó mentalmente, pero el niño guía siguió sorprendiéndonos. El no pidió súper juegos, Play Station o una Tablet, solo dijo mirándola a los ojos:

-¿Tú puedes traer a los Cinco para conocerlos?

Gra tuvo que disimular la emoción, solo le preguntó

-¿Cuándo?

-Mañana -respondió el niño.

Nuestra compañera entre risas y abrazos prometió intentarlo. No habíamos llegado a la salida cuando envió cinco sms desde su teléfono, uno tras otro a cada uno de los Cinco.

Nos fuimos a otras labores con el corazón hecho una pasa. Inevitablemente con lágrimas en el alma y en los ojos, pensando en esos niños inocentes de todo, en sus padres, en los médicos y en el pedido de Osvaldito…

Al día siguiente regresamos como parte de la agenda de trabajo para seguir evidenciando el daño que se le provoca a todo un pueblo.  Apenas nos paramos en el umbral de la puerta vimos a Osvaldito a mitad de pasillo y no hizo falta decir nada. Aun no se como nos adivinó, sería que nuestros ojos no podían ocultar la alegría.

¡No lo puedo creer! Lo sabía mami…te lo dije- gritaba Osvaldito como si estuviera en el patio de su escuela y como tal corrió hacia nosotros, nos abrazó y al girar su cabecita encontró a uno de los Cinco: Gerardo Hernández Nordelo, el Héroe que tantas veces había visto en fotos, entrevistas en la televisión, en las revistas y en grandes carteles en cualquier calle de la ciudad.

Nuestro equipo no supo discernir quien estaba más emocionado. Lo tomó del brazo y como si fuera su amigo de toda la vida lo llevó hasta su habitación para presentárselo a su mamá  y a los otros pacientes que comparten la misma. Pronto se sumaron las Payasitas Terapéuticas que cada miércoles llevan sonrisas a la sala de Pediatría.

Muchos de estos niños permanecen en los hospitales por largos periodos, en algunos casos incluye varios meses. Para un pequeño pueden parecer siglos, sobre todo si el tiempo demora en transcurrir en medio de tratamientos agresivos. Todo se suma al malestar propio de cada enfermedad, el temor a las inyecciones, la tristeza -para ellos inexplicable- de la dolorosa  incertidumbre de los padres.

La labor que realizan las Payasas Terapéuticas no cura por sí sola, pero contribuye  en gran medida a que mejoren los estados de ánimo desfavorables y facilita las terapia haciéndolas más eficaces. En esa alegre mañana llena de luz propia, reímos, lloramos y nos tomamos muchas fotos con todos los niños, con las Payasas Celeste, Gipy, Azúcar prieta, Trencitas, Tita, Estrellita y con el invitado especial nuestro Gerardo, que dejó tras de sí muchas obligaciones para decir de inmediato Yo voy! Y cuando lo llamaron por teléfono en medio de la visita, dijo seriamente: Comiencen sin mí, luego me sumo, ahora estoy en algo muy importante.

En esta Revolución sitiada y castigada por el delito de ser dignos, logramos (al menos por unas horas)cumplir el sueño de un pequeño, animar a los profesionales -héroes cotidianos de este pueblo- y abrazar con infinito amor a los niños, adolescentes a sus madres y sus padres.

Hay ocasiones en las que una imagen dice más que mil palabras. Por eso compartimos estas fotografías con ustedes nuestros lectores y amigos de Resumen Latinoamericano.

Hay cosas que no se cuentan porque las emociones se quedan en el corazón y es difícil expresarlas, pero los ojos no saben mentir, son las ventanas del alma y cada fotografía encierra una historia que yo no podría contar.

Doctor Jesús de los Santos Renó, Jefe de Pediatría del Instituto Oncológico de nuestra capital
Doctor Jesús de los Santos Renó, Jefe de Pediatría del Instituto Oncológico de nuestra capital
Dra. Migdalia Pérez especialista de la misma institución,
Dra. Migdalia Pérez especialista de la misma institución
Osvaldito Ferrer con Gerardo
Osvaldito Ferrer con Gerardo

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Elena Ester Runco dice:

    Que nota espectacular,humana,y por sobre todo muy emocionante!!!

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