Crónicas del bloqueo: la salud es gratis pero cuesta

Texto: Laura V. Mor, Resumen Latinoamericano Cuba

Hace unos años el Embajador de Bolivia ante Naciones Unidas, Sacha Lorenti, hizo público el caso de la niña Noemí ante el Consejo de la ONU, una niña que con apenas 6 años padecía de cáncer cerebral y necesitaba para su tratamiento Temozolomidaun, un medicamento de patente estadounidense que debido a la existencia del bloqueo el Estado cubano –que es el encargado de asegurar la salud como derecho a la población- no podía adquirir directamente a pesar de ser vital para niños cubanos.

A muchos extranjeros, víctimas de Estados ausentes producto de años de neoliberalismo y achicamiento del aparato estatal, nos resulta indignante pensar que aquel que sí priorice la atención médica universal se encuentre con trabas de leyes extranjeras en el camino.

Si bien Cuba produce el 65% de los medicamentos consumidos por sus habitantes, entre los que se destacan el Heberprot –P, un tratamiento para úlceras de pie diabético y Cimavax, vacuna para evitar el desarrollo del cáncer de pulmón;, aún se ve en la necesidad de importar algunos para atender enfermedades crónicas como  diabetes, VIH-SIDA o cáncer; por tanto, la salud es uno de los campos en donde la política de Washington hacia el país impacta fuertemente.

Esta política ratificada por las sucesivas administraciones estadunidenses incide tanto en las dificultades para la adquisición de reactivos para diagnóstico y medicamentos para tratamiento como en el acceso en general a tecnologías, piezas de repuesto de equipos, instrumental, materias primas y todo tipo de medicinas de procedencia estadounidense que son prohibitivas dada la existencia del bloqueo y su extraterritorialidad.

A pesar de que en el período 2015-2016 Cuba ha sufrido pérdidas que ascienden a 82 millones 723 mil 876 dólares en este sector, con un daño acumulado desde inicios del bloqueo de 2 mil 624,1 millones de dólares; una afectación que se ha incrementado en más de 5 millones de dólares con respecto al período 20014-2015 (1), la garantía de atención médica gratuita y universal se convirtió, ya desde el triunfo de la Revolución, en uno de sus paradigmas sociales fundamentales, como base de la justicia social del sistema socialista cubano; algo que a los extranjeros nos deja boquiabiertos.

Cuba -que en la etapa pre-revolucionaria basaba su sistema de salud en mutuales, Casas de Socorro para atención de urgencias y medicina privada para quienes pudiesen pagarla- cuenta hoy con 381 áreas de salud, 151 hospitales y 431 clínicas comunitarias, lo que alcanza una cobertura gratuita del 100% de la población, contando con un médico cada 127 habitantes y un estomatólogo (odontólogo integral) cada 640 habitantes (2).

La salud en Cuba es gratis, pero al Estado cubano le cuesta.

Pongamos ejemplos prácticos. Cuando uno asiste por cualquier afección a una dependencia de salud cubana, alcanza con presentar el carnet de identidad para ser atendido. No hace falta contar con seguro médico ni abonar copagos, como estamos acostumbrados los extranjeros en nuestros países, contemos con medicina privada u obra social.

Una consulta en un policlínico si un paciente en Cuba debería abonarla costaría $36,55, una consulta al médico de familia $25,32, una sesión de hemodiálisis $327, un día de internación en terapia $758,86, una consulta oncológica $86,22, una consulta cardiológica $79,64, estudios genéticos a la embarazada $246,31 (3).

Todas esas prestaciones en Cuba son gratuitas tanto para cubanos como para residentes extranjeros, pero obviamente son solventadas por medio del presupuesto anual que el país destina al área; porque a pesar del bloqueo y su vigencia, el valor de la vida no es una simple operación aritmética.

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Foto: Reverso de receta médica cubana.

Notas:

(1) Informe de Cuba sobre Resolución 70/5 “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”. Disponible en http://www.cubavsbloqueo.cu/sites/default/files/InformeBloqueo2016ES.pdf

(2) Con información de IFCO-Pastores por la Paz.

(3) Información suministrada por MINSAP, parte de la campaña nacional de concientización “Los servicios de salud en Cuba son gratuitos, pero cuestan”.

 

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