El bloqueo y la necesidad de leer entre líneas

Texto: Laura V. Mor, Resumen Latinoamericano Cuba.

Quienes viven en el extranjero suelen pensar que el bloqueo ya no existe, que con el reinicio de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos -luego de 55 años- es cosa del pasado. Quienes vivimos en Cuba sabemos que a pesar de las declaraciones públicas de un Obama en eterna campaña, ese bloqueo está más vivo que nunca y que cambiará el Presidente de Estados Unidos, pero no los objetivos de política exterior hacia Cuba.

El 14 de octubre los medios hegemónicos reflejaban la noticia de un paquete de medidas de Obama en dirección al proceso de normalización iniciado el 17 de diciembre de 2014 y que existían modificaciones sustanciales en cuanto al bloqueo dentro de ese paquete de medidas. Los medios con marcados intereses políticos y económicos por detrás, omitieron que esas medidas resultaban más beneficiosas para Estados Unidos que para el pueblo cubano, que es sobre quien recae su política criminal.

En el área de salud se autorizaron investigaciones conjuntas, apertura de cuentas bancarias en Cuba y transacciones de productos farmacéuticos cubanos hacia el mercado estadounidense. Lo que no nos dijeron es que estas medidas se limitan a personas físicas o jurídicas estadounidenses, ni a compañías de terceros países, pero lo que es más grave no se permite el establecimiento de representación de la industria Biofarmacéutica cubana en Estados Unidos. Tampoco nos dijeron que aún luego de emitir la resolución, Cuba no puede realizar transacciones comerciales internacionales en dólares, lo que implica la necesidad de realizarlas en una tercera moneda, con las consecuencias de las cuantiosas pérdidas que esto ocasiona. En el área de aviación civil se autorizaron servicios relativos a la seguridad y el tránsito de carga aérea por territorio cubano. Lo que no dijeron los medios es que Cuba aún debe obtener una licencia específica para la adquisición de equipamientos relacionados con la seguridad aeronáutica. En el área de comercio se elimina la restricción de 180 días para la entrada a puertos estadounidenses de buques extranjeros que hayan atracado en puertos cubanos. Lo que no dijeron es que la lista de artículos permitidos de transportar continúa bajo la lupa del control estadounidense, que los pagos de exportaciones agrícolas de Estados Unidos a Cuba seguirán siendo en efectivo y por adelantado, y que sigue vigente la denegación de exportación de artículos a empresas estatales y agencias del gobierno cubano.

“Una política desfasada que fracasó en avanzar los intereses de Estados Unidos” es una afirmación que es necesario analizar, porque a Obama también es necesario leerlo entre líneas. El bloqueo fracasó en el intento de provocar la caída de la Revolución cubana y el cambio de régimen en el país, pero eso no quiere decir que en el hipotético caso en que se levante el bloqueo, Estados Unidos dejará de injerir en asuntos internos de la política cubana. Ejemplos pasados y presentes sobran.

Veinte millones de dólares se presupuestan anualmente vía el Congreso de los Estados Unidos para financiar la contrarrevolución (US$ 139 millones entre 2009 y 2016 durante la administración Obama) a grupos de “disidentes” como Osvaldo Payá y las Damas de Blanco, así como a contratistas para establecer comunicaciones ilegales en Cuba. La USAID – una de las agencias tapaderas de la CIA- ha financiado programas como ZunZuneo y Piramideo, plataformas de mensajería similar a Twitter cuyo objetivo era por medio del envío de mensajes de texto crear una plataforma subversiva entre la juventud cubana. Actualmente el programa de becas Word Learning (la gran apuesta de la USAID) intenta cooptar a jóvenes universitarios con la excusa de ser becados en grandes universidades, con el objetivo de formar líderes para alterar en un futuro el orden interno del país. La Oficina de Transmisiones para Cuba (OCB), encargada de dirigir Radio y TV Martí, asume un gasto anual de US$ 30 millones. Durante la administración de Barack Obama se han destinado más de U$S 193 millones para mantener en el aire a estas dos emisoras. Y lo seguirán haciendo lo afirma incluso la nueva resolución.

La Estación Naval en la Bahía de Guantánamo – primera Base de EE.UU en el mundo, establecida en 1903 tras la ocupación militar estadounidense- continúa existiendo y según afirmaciones del propio Obama no hay voluntad política para que esto cambie, así como tampoco para cerrar el centro de detención ilegal que funciona allí, y mucho menos para devolver esos 117,6 km2 usurpados a la soberanía cubana.

Ayer Cuba logró un récord histórico en 25 años ante la Asamblea General de Naciones Unidas, muestra que el intento de aislar a Cuba ya no es posible: 191 países sobre un total de 193, se pronunciaron contra el extraterritorial bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba. Israel se abstuvo. Paradójicamente Estados Unidos también.

Mantener un bloqueo criminal sobre un país y luego abstenerse en la votación sobre ese bloqueo puede resultarnos irónico, pero no es ingenuo. Es muestra de la política de doble rasero a la que tanto cubanos como extranjeros nos tiene acostumbrados el establishment imperial. Ellos conocen muy bien que las políticas de agresión e intervención directa no han logrado los objetivos geopolíticos esperados. La nueva política es la de los golpes blandos y la de fomentar la eclosión interna, tal como intentan en América Latina y también en Cuba.

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