Inversión extranjera y socialismo

Cuba necesita de la inversión extranjera directa (IED). Así lo evidencia el que, no hace tanto, esta dejara de considerarse complementaria y comenzara a verse como fundamental para el desarrollo económico y social del país.

Ese cambio de enfoque, trascendente, ha hecho temer a algunos un regreso al capitalismo, intención categóricamente negada por las máximas autoridades del país, en primer lugar, el presidente de los consejos de Estado y de Ministros, general de ejército Raúl Castro Ruz.

La apertura cubana a la IED, se ha reiterado, no implica privatización de la propiedad estatal, ni apertura incondicional a las leyes del mercado capitalista, y tiene como objetivo crear mejores condiciones para el desarrollo de la economía socialista.

Según expertos, el desarrollo al que aspira la Isla requiere tasas de crecimiento promedio sostenido del Producto Interno Bruto (PIB) superiores al seis por ciento anual. Pero con los recursos financieros hoy a mano eso no es posible sin afectar el consumo y hay que recurrir a fuentes de ahorro externo, como la IED, de la que Cuba precisa de 2 000 a 2 500 millones de dólares anuales, para alcanzar tales crecimientos.

Para lograr ese flujo de capitales y convertirlo en inversiones que tengan como resultado el acceso a tecnologías de avanzada, la asimilación de métodos gerenciales modernos, diversificar y ampliar los mercados de exportación, sustituir importaciones y crear empleos, se han dado pasos importantes como la aprobación de la Política para la Inversión Extranjera y la ley sobre ese tema (Ley 118), así como otras legislaciones complementarias. También, la apertura de la Zona Especial de Desarrollo Mariel y la publicación, anualmente, de la Cartera de Oportunidades.

Súmanse a eso ventajas naturales y adquiridas que tiene el país para la IED, como su alto potencial minero (quinta reserva mundial de níquel y riqueza petrolera estimable por ubicar y explotar); creciente desarrollo turístico y ubicación geográfica privilegiada para el transporte y el comercio internacional, entre las primeras, y alta escolaridad, baja mortalidad infantil, elevada esperanza de vida, estabilidad política y seguridad, entre las segundas.

No obstante, es poco lo logrado. “Han sido frecuentes las dilaciones excesivas del proceso negociador. Es preciso superar de una vez y por siempre la mentalidad obsoleta llena de prejuicios contra la inversión foránea”, decía Raúl, en su discurso de fin del año 2016 ante la Asamblea Nacional.

El Presidente de los consejos de Estado y de Ministros agregaba que para avanzar resueltamente en esta actividad, además de desechar falsos temores hace falta en primer lugar asegurar la preparación y capacitación sistemática de cuadros y especialistas que negocian, así como profundizar en deficiencias y errores cometidos en el pasado para no repetirlos.

El ministro de Economía y Planificación (MEP), y vicepresidente del Consejo de Ministros, Ricardo Cabrisas, apuntaba en igual escenario que en la propuesta de Plan para este año, 2017, la inversión extranjera continúa siendo muy baja, respecto a la total (solo el 6.5 por ciento). Exponía asimismo que el MEP y demás organismos centrales del Estado elaborarán una relación de proyectos  de inversiones que garanticen el éxito del Plan de Desarrollo Económico y Social hasta 2030, teniendo en cuenta los sectores estratégicos definidos, a fin de evitar dispersión de capacidades de financiamiento ya disponibles o que se ofrecen al país.

Respecto a dilaciones, y trabas, además de las debidas al bloqueo –pese al restablecimiento de vínculos diplomáticos y al proceso iniciado para normalizar relaciones entre Estados Unidos y Cuba–, analistas señalan las causadas por la dualidad monetaria y cambiaria, insuficiencias de infraestructura en informática, telecomunicaciones y transporte, desindustrialización y burocracia.

Hace un año, en su sección En Cuba, BOHEMIA también identificó obstáculos a la IED en el país, entre ellos, insuficiente preparación de cuadros y especialistas negociadores, además de deficientes estudios de factibilidad y escasez de consultores para realizarlos, y poco o mal uso de la mayor capacidad de decisión conferida a las empresas en el proceso de separación de funciones estatales y empresariales, no siempre por responsabilidad de estas.

El peso de la IED hoy en Cuba puede verse en los Lineamientos de la Política Económica y Social aprobados por el VII Congreso del Partido, respaldados por el pueblo en debate abierto y dotados de fuerza legal por la Asamblea Nacional. También, en las prioridades del Plan de la economía para este año. Falta verlo en la realidad, lo que no depende solo del fin del bloqueo.

Tomado de Bohemia

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