Crónicas del bloqueo: empina tu papalote! (+fotogalería)

Texto: Laura V. Mor, fotos: Héctor Planes Mesa, Resumen Latinoamericano Cuba.

La Habana, 01/03/2017.- Decenas de papalotes (o barriletes, como se los conoce en otras partes del continente) fueron hondeados en el Morro de La Habana el pasado 18 de febrero en el marco de lo que fue la 26 edición de la Feria Internacional del Libro, como un reclamo contundente por el fin del bloqueo económico, comercial y financiero que aquel 22 de octubre de 1962 el entonces Presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy anunciara al mundo.

Al ver a decenas de niños y niñas cubanos, entre risas, intentando que el viento habanero no tumbase esos papalotes que tenían mucho para decir, se hizo inevitable preguntarse ¿qué culpa tienen ellos? Inevitable como se me hizo pensar qué entendíamos de política cualquiera de nosotros, que hemos crecido en un país no bloqueado, a la edad de aquellos niños, a los que escuchabamos enumerar las razones por las cuales el bloqueo nunca debió de ser…

Y es que los niños cubanos entienden de política más de lo que tal vez quisieran.

Cuando cualquiera de los que no hemos nacido y crecido en Cuba eramos niños, no pensabamos en política; de hecho nos parecía algo “de grandes”, muy lejano a nuestro pequeño mundo cotidiano, aún inmersos en el neoliberalismo más cruel. Si bien hoy de grandes sabemos que de las decisiones que se tomen en política depende toda nuestra vida, hasta si ibamos o no por ejemplo a la escuela, no pensabamos en eso. En Cuba “la cosa” -como dicen aquí- es muy diferente.

La política en esencia atraviesa todas las esferas de la vida cotidiana de cualquier ciudadano en cualquier país del mundo, pero en Cuba es más notorio al ojo de cualquiera.

El bloqueo, aún siendo niños, los afecta; como afecta a sus familias y sus amigos. Afecta al acontecer diario de su escuela, a su maestra, a su director, a la profe de Educación Física, al compañero que les sirve la merienda, al compañero que los transporta desde sus casas, a la compañera que suministra los uniformes escolares, a los médicos que visitan regularmente para los controles de salud, a la enfermera que los vacuna contra enfermedades prevenibles, al profe de Computación… el bloqueo los afecta a todos, todos los días.

Cuando pensamos en todo ello, no parece ya tan descabellado que un niño cubano entienda de política, al menos de esa política criminal que, aún con su inocencia, y a pesar de todos los esfuerzos del Estado por minimizar sus consecuencias, vivencian desde el día en que nacieron.

#NoMasBloqueo fue la consigna de aquella mañana, consigna que cubanas y cubanos, junto al resto del mundo seguirán enarbolando hasta el día en que finalmente el Congreso de los Estados Unidos ponga fin a una ley ilegítima que nunca debió de ser.

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