La Entidad Sionista Estado de Israel: Base Militar del Imperialismo y el Sionismo en Palestina

el

Ponencia V Seminario Internacional de Paz y por la abolición de las Bases Militares Extranjeras, realizado en la localidad cubana de Guantánamo el 4,5,y 6 de mayo 2017.

Por Bassel Ismail Salem,

(Representante del Frente Popular para la Liberación de Palestina, FPLP, en Cuba)

FOTOS: BILL HACKWELL, para Resumen Latinoamericano

En el centenario de la declaración falsa e ilegal del imperio Británico de Balfour (2 de noviembre 1917) a entregar Palestina como un hogar nacional a los judíos, es necesario ubicar la causa palestina entre los tres modelos de proyectos coloniales que ha conocido la historia de la humanidad:

– El primer modelo fue la colonización y ocupación militar por parte de un país imperial, como ejemplo, el colonialismo francés en Argelia, que terminó con el desmantelamiento y evacuación de los colonos franceses.

– el segundo, fue el modelo europeo en EEUU y Australia, que ha cometido genocidio contra los pueblos originarios y dominado a migraciones como la afroamericana, árabe y asiática en el proceso de crear sus naciones.

– el tercer modelo fue la capacidad de los pueblos de contener y rechazar la colonización española, inglesa y francesa, en el camino de forjar naciones y conquistar la independencia nacional como ha sucedido en toda América Latina y el Caribe, en India, en Sudáfrica y Zimbabue, como resultado de larga lucha de los pueblos contra los regímenes de ocupación y racismo que no acepta soluciones concertadas debido a su naturaleza colonial.

En Palestina, el modelo sionista es el que más se acerca al tercer ejemplo puesto en práctica en Sudáfrica, teniendo en cuenta algunas especificaciones que lo hace diferente sustancialmente con relación a su función al servicio del imperialismo norteamericano.

En cuanto a la Declaración de Balfour, la esencia de su contenido contradecía y violaba la Carta de la Liga de las Naciones, por lo que se valora como falsa e ilegal, debido a lo siguiente:

 

  1. Esta declaración fue emitida en el año 1917, fecha en que Gran Bretaña no tenía ningún vínculo jurídico internacional con Palestina, ya que la ocupación de Palestina fue ejecutada después de finalizada la Primera Guerra Mundial y el mandato británico sobre Palestina se declaró el 24 de julio de 1922.

 

  1. Esa declaración fue emitida por una elite inglesa de origen judío sionista, que no tenía derecho ni legitimidad alguna para declarar sobre un territorio que no les pertenecía. Tampoco tenía derecho a entregárselo a otro grupo selecto de sionistas ajenos al mundo árabe, a los cuales tampoco les pertenecía el territorio de Palestina.

 

  1. La declaración no se consideró como un pacto o tratado entre Estados y Naciones reconocidas, por lo cual no tiene legitimidad ni carácter obligatorio desde el punto de vista del Derecho Internacional Público.

 

  1. La declaración ignora y perjudica los derechos históricos de la permanencia nacional de la población palestina en su territorio natal desde hace más de 7 mil años.

 

  1. Esta declaración contradice y viola el artículo número 20 de la Carta de la Liga de las Naciones. En el cuál se recoge la obligación que tienen todos los miembros de la Liga a guardar respeto y la aplicación de los principios y objetivos de la Carta “Civilizada y Sagrada”, lo que era verbalmente “ayudar en el progreso de los pueblos y facilitarles la liberación de sus patrias, respetando las culturas, religiones y el desarrollo socio-económico, en aras de establecer un gobierno nacional e independiente”.

La historia de las bases militares extranjeras siempre ha sido una forma directa de intervención de las potencias extranjeras en los asuntos internos de otros Estados y en usurpación de la soberanía y la independencia nacional, así como la dignidad de los pueblos.

Es una forma de colonización y ocupación en medio de una correlación de fuerza militar o económica favorable a esas potencias coloniales e imperiales; en otros casos se dan a solicitud de gobiernos por motivos de alianzas miliares, dependencia y sumisión o como condición para retirar tropas militares invasoras u ocupantes de otro país.

Sin embargo existe una forma sumamente grave de instalación de bases militares extranjeras, con consecuencias catastróficas para la geografía, la demografía, la historia y la propia existencia de pueblos y países. Es el caso del Estado Sionista de Israel, creado artificialmente en 1948 en la histórica tierra de Palestina.

Después de un proceso de multiplicación progresiva de instalación de colonos -de 50 mil a 650 mil- en el periodo 1917-1947, un ejército invasor y mercenario de 37 países se apoderó con las armas de la mayor parte del territorio de Palestina: el 78% de sus tierras fueron ocupadas. Llevando a cabo limpieza étnica al estilo nazi hitleriano, decenas de miles de palestinos fueron masacrados; otros 850 mil expulsados de su patria; 532 ciudades y poblados quemados o arrasados. En la guerra de expansión que comenzó el 5 de junio de 1967 Israel usurpó el resto de Palestina histórica y territorios árabes de Egipto, Siria, Líbano y Jordania.

En 1948 se creó la Entidad Sionista Ashkenazi, fundamentalmente formada con judíos europeos. Los Ashkenazi tienen numerosas etnias en su mayoría polacos y rusos. No se trata de su religión sino de su cultura y ubicación geográfica. Desde el inicio Israel ha sido un proyecto político, económico, ideológico complejo y globalizado, inseparablemente orgánico y funcional al imperialismo y el capitalismo en sus diferentes fases, desde el mercantilismo hasta la globalización neoliberal.

Ese ejército militar con la ayuda y el apoyo de potencias extra regionales creó un Estado-Base Militar, que desde entonces viene haciendo guerras interminables al servicio de esas potencias y de los intereses de elites económicas y militares propias.

Ha sido el factor decisivo en la desestabilización de la paz y la seguridad en la zona: en casi siete décadas de su existencia espuria e ilegal, ha librado al menos 11 guerras contra los palestinos y árabes. Desde su posición de supremacía militar cuantitativa y cualitativa, garantizada por las potencias artífices de dicha base militar, especialmente el imperialismo norteamericano. Israel se ha convertido en una potencia nuclear sin declararlo.

David Ben Gurión, fundador de Israel dijo: “Nosotros sólo podemos convertirnos en árabes tanto como los americanos se convirtieron en pieles rojas» (…) “Nuestra guerra contra los árabes es de ser o no ser; no es por fronteras (…) Israel vive con la guerra y muere con la paz”.

Paul Findley escribió que: “la doctrina de los fundamentalistas cristianos estipula que la existencia de un Israel fuerte constituye una necesidad para los designios de Dios en Palestina (…) EE.UU tiene el deber de hacer a Israel muy fuerte militarmente hasta el día del juicio final”.

El húngaro-austríaco T. Hertzl elaboró los pretextos para la colonización de Palestina, en su libro “El Estado Judío” publicado en 1897. En ese mismo año se realizó en la ciudad de Bazal, Suiza, el 1er Congreso del Movimiento Sionista mundial.

La coordinación y combinación de esfuerzos del imperialismo euro-norteamericano hicieron posible el proceso de creación del Estado judío en Palestina. El inglés Israel Zangwill señaló que Jerusalén tenía una densidad de población equivalente al doble de la que tenía Estados Unidos. La solución fue utilizar la espada contra los nativos palestinos. Zangwill fue quien inventó la gran mentira de que Palestina era ‘una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra’.

El proyecto de la Comisión Henry Campbell-Bannerman, (1907) recomendó “la destrucción de la nación árabe y crear una barrera foránea que separara su Oriente de su Occidente, para que no se levantara jamás de su tropiezo histórico[i]. Arthur Belfour, decía: “A nosotros no nos importa el régimen que crearemos con el propósito de quedarnos con el petróleo del Medio Oriente, lo fundamental es que el petróleo se mantenga a nuestro alcance”.

El sistema político de EE.UU. instauró los pasos prácticos de la invasión colonialista a Palestina, empezando en1844, con Worder Christopher; en 1852 construyó la primera colonia agrícola en Palestina, poblándola con setenta colonos protestantes norteamericanos, quienes en julio de 1867, enviaron al Congreso una carta pidiendo su repatriación. Sin embargo, el 22 de septiembre de 1867, el Departamento de Estado anunció el envió de 150 colonos protestantes a Palestina, procedentes del Estado de Maine[ii]. Actualmente, “viven en Israel 160 mil colonos norteamericanos, de ellos 60 mil lo hacen en Cisjordania”. Inicialmente hablaron del retorno de los judíos y luego promovieron la idea de un Estado.

El Presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado (Henry D. Flood) en 1919 declaró: “la permanencia de Jerusalén y Palestina (…) en las manos de los turcos, me ha parecido (…) una afrenta a la civilización y hay que eliminarla”[iii]. El senador Cutting afirmó que EE.UU. veía a Israel como un ‘interés norteamericano supremo’.

La naturaleza de los vínculos entre EE.UU. e Israel hasta ese momento, fue revelada por el general Crayton Abrams, cuando el 6 de octubre de 1973 a las 16:00, dijo: (los árabes) “están crucificando a nuestros burros”, o sea, Israel es un testaferro de sus planes en el Medio Oriente; una entidad funcional a sus intereses geopolíticos y una zona de influencia del poderío político-militar norteamericano en la región.

En la actualidad, no existen tensiones en las relaciones diplomáticas y políticas bilaterales y los mandatarios de EE.UU e Israel, ya que el ámbito económico-militar ha experimentado mejoría en ascenso durante la administración W. Bush y en servicio al sionismo y a Israel. EE.UU tiene puestos de mando y almacenes militares, inclusive armas nucleares, en Israel -al menos 150 armas nucleares según ex presidente J. Carter-, al servicio de las necesidades bélicas de ambas potencias en el Medio Oriente.

El monto total acumulado de la ayuda de EE.UU a Israel en el periodo 1950-2012, alcanza la cifra de 233.6MMM USD, además de las garantías financieras valoradas en 19 MMM USD; La ayuda militar ha acumulado 100 MMM dólares, y está exigiendo 50 MMM más para la década 2017-2027; “EEUU ha financiado el desarrollo industrial militar de Israel, pues en el periodo 1951 – 2006 le donó 162 mil millones de USD”[iv]. Según el subsecretario de estado, Nicolás Berns, dijo “Estas ayudas constituyen una inversión a largo plazo en Israel; EEUU tiene intereses vitales que radican en la preservación de la seguridad de Israel”.

El 13 de marzo de 1992, el rotativo israelí Haartz se hizo eco de una declaración del ex secretario de la OTAN, Joseph Linz cuando dijo “Israel es el mercenario menos costoso en nuestra era”.[v] Mientras, Simón Pérez aseveró que “Israel no podría sobrevivir sin las ayudas norteamericanas”[vi]. Desde 1973 EEUU ha sido el garante real de la existencia y superioridad tecno-militar de Israel”.

Israel ha sido una base militar convencional y nuclear de EE.UU, sin ningún control o supervisión de la AIEA ni de Organismos Internacionales, ya que se ha negado a firmar sus Protocolos, alegando carecer de política exterior según afirma Henry Kissinger, “Israel no tiene política exterior; solo política interior”.

A los efectos de la relación especial y única en las relaciones internacionales contemporáneas, EE.UU e Israel funcionan como un todo bajo el concepto de alianza estratégica. Pero a los efectos de la geopolítica y los planes políticos de EE.UU en la región, se presentan como dos entidades independientes.

La verdad sobre esa relación fue sintetizada por W. Bush: quien dijo textualmente: “Sabemos que la población de Israel cuenta con siete millones, pero cuando están enfrentando el terrorismo son 307 millones; proclamemos que el sionismo es la palabra de Dios; hay una promesa antigua (…) que Israel sea el pueblo elegido”.

Coincidimos plenamente con la afirmación de W. Bush de que Israel es una parte integrante de los Estados Unidos de Norteamérica y de que el sionismo, como ideología racista y fascista es el “Dios” del Estado Sionista – Imperial: expresión del capitalismo salvaje.

Debemos recordemos que:

La situación actual de los territorios palestinos ocupados en Cisjordania:

  • Israel tiene el control militar completo sobre el 60% del área de Cisjordania, la que forma según los acuerdos de Oslo las zonas C. En el mismo acuerdo, se estableció que la Autoridad Palestina compartiera el 25% del control logístico, militar y administrativo en las zonas B. Tristemente la realidad nos dice que el porcentaje es 0. En cuanto a las zonas A, el acuerdo decía que Palestina debía controlar entre un 25 y 30%. La realidad nos indica también que los palestinos sólo tienen el control del 15% y sólo en las zonas que pertenecen a los centros de ciudades y aldeas.
  • Existen unos 700.000 colonos organizados en más de 600 colonias sionistas. Afirmamos que constituyen Bases Militares, fuertemente armados en grupos paramilitares en territorio palestino. Existen más de 1000 puntos de control militar para proteger a los colonos y a lo largo del muro de 720 km.
  • La Resolución 273.  

Esta Resolución fue emitida por la Asamblea General de la ONU el 11 de mayo de 1949 en la cual se admitió a Israel como miembro de la ONU pero condicionando su entrada al cumplimiento de tres exigencias, ellas son:

 

  1. Aceptar la resolución No.181 sobre la repartición de Palestina que restituía al Estado Árabe Palestino el 43% del territorio. Téngase en cuenta que el territorio total de Palestina es de 27 mil kilómetros cuadrados. De acuerdo a esta Resolución Israel se quedaría con el 56% del territorio. El 1% restante sería para la zona sagrada de la ciudad de Jerusalén con control internacional.
  2. Aceptar la resolución No.194 sobre el derecho del regreso de los refugiados palestinos. En aquel momento eran cerca de un millón de refugiados.
  3. Que Israel sea un Estado amante de la paz, que respete y aplique los principios de la Carta de las Naciones Unidas.

Israel en ese momento aceptó y se comprometió a cumplir estas tres condiciones. Pero no cumplió ninguna de las tres hasta el presente.  

Es de suma importancia recordar y divulgar la siguiente Resolución de la ONU:

  • Resolución No.3379 de la Asamblea General (30-8-1975) sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial y declaró que: “El sionismo es una forma de racismo y discriminación racial.”

Conclusión:

La entidad sionista del Estado de Israel con su función colonial racista contra el pueblo palestino, los pueblos árabes – islámicos y contra toda la humanidad, es una amenaza a la Paz global. Constituye la Base militar más grande del mundo no declarada y un estado ilegal por encima del Derecho Internacional Público. No respeta y no acata la Carta constitucional de las Naciones Unidad. Es violador constante del Derecho Humanitario Internacional y de todos los convenios de los Derechos Humanos.

Durante siete décadas ha burlado una y otra vez todas las Resoluciones de la ONU.

Para hacer justicia a los derechos nacionales palestinos, hay que desmantelar esta entidad artificial y poner fin a la ocupación de Palestina, respetar la historia milenaria del pueblo palestino, su lucha por la independencia y la soberanía nacional.

Hoy no son un millón sino 7 millones los palestinos arrojados al refugio y el exilio. El retorno de todos los refugiados palestinos a sus tierras, sus cultivos, sus casas debe ser competencia no solo de los pueblos árabes sino de la humanidad. El pueblo palestino exige que se ponga fin a la ocupación, el saqueo, la cárcel, la tortura y la muerte.

Al preparar esta ponencia, siete mil prisioneros palestinos permanecen en cárceles de Israel, sin amparo legal alguno, bajo detenciones administrativas. Muchos de ellos son niños, adolescentes, jóvenes y mujeres. Mil de estos presos políticos, entre los que se encuentran 19 parlamentarios palestinos, iniciaron este 17 de abril una huelga de hambre colectiva de carácter indefinida que ponga fin a la violación flagrante de los prisioneros. Las demandas son básicas: fin a las detenciones administrativas, al régimen de aislamiento y la tortura, recibir medicamentos y atención médica, instalar teléfonos públicos para poder mantener contacto con sus familias.

Una vez más la respuesta del estado sionista de Israel es alarmante. “El ministro israelí de servicios de inteligencia, Yisrael Katz, urgió el lunes en su cuenta de Twitter a ejecutar a los presos palestinos que se encuentran en las cárceles del régimen de Tel Aviv”. Reflejan medios de prensa.

Marwan Barquzi, un asesino, ha iniciado una huelga de hambre para mejorar sus condiciones (…) La única solución es ejecutar a los terroristas”, escribió Katz.

Katz, además, hizo énfasis en la “necesidad” de que el parlamento del régimen de Israel, lo más pronto posible, apruebe un proyecto de ley que autorice la pena de muerte de presos palestinos que están en las cárceles palestinas.

Este es el mismo Parlamento de Israel que aprobó una Resolución para legalizar todas las colonias que ocupan y usurpan actualmente la tierra de Palestina.

Cómo se construye la Paz con un ocupante de esta naturaleza?

*Bassel Ismail Salem, ingeniero palestino y periodista, Revista Palestina Al Hadaf

 

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