El Diablo, Estados Unidos y el bloqueo contra Cuba

Texto: Patricio Montesinos, tomado de Cubadebate.

En julio del 2014 escribí un artículo titulado: Solo el diablo falta por pedir que se levante el bloqueo de Estados Unidos a Cuba. Unos meses después, en diciembre de ese mismo año, el otrora inquilino de la Casa Blanca, Barack Obama, pareció haber escogido el camino hacia el fin de esa injusta guerra impuesta a la mayor de las Antillas desde hace más de 55 años.

El “diablillo” de turno del Norte admitió entonces que esa agresiva política aplicada por sucesivas administraciones de la Casa Blanca fue un fracaso, y se dispuso a iniciar un complejo proceso hacia la normalización de las relaciones entre Washington y La Habana.

Obama comenzó un acercamiento entre ambas partes, tras seis décadas de confrontación generadas desde territorio norteamericano, aunque nunca llegó a usar los poderes con los que contaba para dar al traste con el bloqueo, rechazado en innumerables ocasiones por la comunidad internacional.

El restablecimiento de las relaciones diplomáticas, la firma de más de una veintena de acuerdos conjuntos en diferentes esferas, y el incremento de intercambios de delegaciones oficiales y de hombres de negocios, además de visitantes a la nación caribeña, generaron sin embargo expectativas acerca del fin del cerco económico, comercial y financiero, y del futuro de los nexos entre Estados Unidos y Cuba.

No pocos se mostraron optimistas ante el curso de esos acontecimientos, pero la mayoría de los cubanos mantuvo cautela frente a las promesas y las actuaciones de Obama, quien pudo pasar a la historia si hubiera al menos encauzado la definitiva muerte del bloqueo.

Los habitantes del decano archipiélago caribeño conocen muy bien a su vecino poderoso del Norte, y como reza un refrán popular saben de qué pie ha cojeado siempre Washington en sus andanzas nada halagüeñas hacia la Isla.

No por casualidad Cuba hizo una Revolución, comandada por su líder histórico Fidel Castro, a solo 90 millas del imperio más poderoso de la historia contemporánea, y ha resistido invicta a todos los embates orquestados en Estados Unidos, desde invasiones castrenses hasta agresiones terroristas, y la guerra económica, comercial y financiera que aún perdura, y que otro nuevo diablo mayor, el ahora ocupante de la Casa Blanca, Donald Trump, anunció que mantendrá y endurecerá.

El eventual retroceso de la conducta de Washington con respecto a la nación caribeña ha provocado el repudio de la comunidad internacional, y lejos de amedrentar al pueblo de Cuba fortalece su histórica unidad, y la convicción de defender su soberanía e independencia.

Una canción muy afamada en la mayor de las Antillas resalta en su letra que “un cubano de verdad da la vida por su tierra, vive de frente y derecho, preparado para el combate, y a su bandera se aferra”.

Agrega además en uno de sus estribillos que los cubanos siguen p´lante (para adelante) porque “nunca fuimos cobardes”.

Es realmente una pena que Trump, sus más cercanos colaboradores y sus pésimos asesores no tengan la oportunidad de escuchar esa canción titulada “Me dicen Cuba”, del prestigioso músico Alexander Abreu.

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