Cuba: El 2017 según Fidel

Texto: Sergio Alejandro Gómez, tomado de Granma.

Fidel nos deja sobre todo una guía de pensamiento, una forma de entender el mundo a través de sus ideas, que no perderá vigencia jamás. Como los filósofos siguen leyendo a Aristóteles, los revolucionarios de hoy y mañana irán en busca del guerrillero de la Sierra Maestra.

Este es el primer año sin Fidel. Al menos el primero ciclo de 365 días que cerrará sin la presencia física del líder histórico de la Revolución, sin la posibilidad de un nuevo consejo o alerta, como aquella que hizo en el 7mo. Congreso del Partido sobre el sobrehumano esfuerzo que implica gobernar cualquier pueblo en tiempos de crisis.

Pero Fidel nos deja sobre todo una guía de pensamiento, una forma de entender el mundo a través de sus ideas, que no perderá vigencia jamás. Como los filósofos siguen leyendo a Aristóteles, los revolucionarios de hoy y mañana irán en busca del guerrillero de la Sierra Maestra, del estadista que puso en el mapa político a un pequeño archipiélago del Caribe.

Dispersas entre miles de discursos, artículos, reflexiones y entrevistas, hay respuestas a algunas preguntas que nos hacemos este 2017. Hay también interrogantes que siguen pendientes en una sociedad que prefiere la ignorancia: ¿Cómo se alimentarán millones de personas sin acceso al agua o recursos naturales básicos? ¿Qué hacer para cerrar la brecha cada vez más amplia entre las naciones desarrolladas y las pobres? ¿Quién pagará la cuenta del deterioro ambiental? ¿Para qué servirán las armas nucleares en un mundo atacado por la pobreza y el hambre?

 

Las amenazas del militarismo

Fidel es un símbolo de la lucha revolucionaria. Pero siempre llamó a calibrar el «momento histórico» y respetar las condiciones de cada país. Si el uso de las armas, bajo estrictos principios éticos y en contra de la opresión, estaba justificado en el pensamiento de Fidel, el militarismo y las amenazas a la paz mundial de las grandes potencias se convirtieron en una perenne fuente de preocupaciones.

Fidel sorteó amenazas de todo calibre durante más de medio siglo de enfrentamiento con la mayor potencia militar de la historia, ubicada a solo 90 millas de nuestras costas. Su experiencia en este terreno llegó a ser inconmensurable.

En su último discurso público durante el 7mo. Congreso del Partido Comunista de Cuba, efectuado el año pasado, abordó ese tema: “Quizás, sin embargo, el peligro mayor que hoy se cierne sobre la tierra deriva del poder destructivo del armamento moderno que podría socavar la paz del planeta y hacer imposible la vida humana sobre la superficie terrestre”.

Como estadista de talla universal, Fidel explicó a los cubanos el origen y las  consecuencias de decenas de conflictos armados o sociales que se sucedieron en el mundo en las últimas décadas.

La inestabilidad en la península coreana, que por estos días vuelve a ocupar los titulares de prensa, fue abordada por él en una reflexión de abril del 2013 titulada «El deber de evitar una guerra en Corea»

Criticó entonces “la gravedad de un hecho tan increíble y absurdo como es la situación creada en la península de Corea, en un área geográfica donde se agrupan casi 5 mil de los 7 mil millones de personas que en este momento habitan el planeta”.

“Se trata de uno de los más graves riesgos de guerra nuclear después de la Crisis de Octubre en 1962 en torno a Cuba, hace 50 años. En la península coreana el General Douglas MacArthur quiso emplear las armas atómicas contra la República Popular Democrática de Corea. Ni siquiera Harry Truman se lo permitió”, añadió.

“Según se afirma, la República Popular China perdió un millón de valientes soldados para impedir que un ejército enemigo se instalara en la frontera de ese país con su Patria. La URSS, por su parte, suministró armas, apoyo aéreo, ayuda tecnológica y económica. Si allí estalla una guerra, los pueblos de ambas partes de la Península serán terriblemente sacrificados, sin beneficio para ninguno de ellos. La República Popular Democrática de Corea siempre fue amistosa con Cuba, como Cuba lo ha sido siempre y lo seguirá siendo con ella”.

Sobre Siria, otro conflicto que se extiende por más de un quinquenio a causa de la intervención de las potencias occidentales en apoyo a los grupos armados, el líder histórico de la Revolución avizoró la capacidad de resistencia de ese pueblo árabe.

“No se trata simplemente de que los cohetes cruceros apunten hacia objetivos militares de Siria, sino que ese valiente país árabe, situado en el corazón de más de mil millones de musulmanes, cuyo espíritu de lucha es proverbial, ha declarado que resistirá hasta el último aliento cualquier ataque a su país”, dijo en la reflexión «La mentira tarifada» de agosto del 2013. Todos conocen que Bashar al Assad no era político. Estudió medicina. Se graduó en 1988 y se especializó en oftalmología. Asumió un papel político al morir su padre Hafez al Assad en el año 2000 y tras la muerte accidental de un hermano antes de asumir aquella tarea”, dijo sobre el líder sirio que ha resistido todos los embates de occidente.

Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos

“¿Fue Fidel Castro un obstáculo para la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba?”, se preguntaba en un artículo reciente el investigador e historiador cubano Elier Ramírez Cañedo. La pregunta tiene mucho que ver con el mito promovido desde la intelectualidad de derecha para achacar a Cuba la permanencia del bloqueo.

Su respuesta es categórica: no. Cita en su texto un reciente libro del expresidente Carlos Salinas de Gortari que revela el papel del mexicano y Gabriel García Márquez como mediadores entre el presidente estadounidense Bill Clinton y el líder cubano.

El libro publica una carta –inédita hasta ahora- dirigida por Fidel a Salinas el día 22 de septiembre de 1994.

La mediación de Salinas y el Gabo dio el fruto esperado, porque logró que ambos países se sentaran a negociar una solución a la crisis migratoria de 1994 y se firmara un acuerdo. Fidel dejó claro que era necesario establecer un nexo, mediante futuras negociaciones, para resolver otros temas de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba, que constituían las causas verdaderas de las crisis migratorias entre ambos países.

En el transcurso de esos meses y los siguientes, el compromiso verbal de Clinton de debatir con Cuba otros temas jamás se materializó.

Sin embargo, como se demuestra en esta carta, el líder de la Revolución Cubana mantuvo su voluntad histórica a favor de la negociación y el diálogo con los Estados Unidos y, de ser posible, avanzar hacia la normalización de las relaciones entre ambos países, sobre la base del más irrestricto respecto a la soberanía de la Isla.

“La normalización de las relaciones entre ambos países es la única alternativa; un bloqueo naval no resolvería nada, una bomba atómica, para hablar en lenguaje figurado, tampoco. Hacer estallar a nuestro país, como se ha pretendido y todavía se pretende, no beneficiaría en nada los intereses de Estados Unidos. Lo haría ingobernable por cien años y la lucha no terminaría nunca. Solo la Revolución puede hacer viable la marcha y el futuro de este país”, señala Fidel en su misiva a Gortari.

El pasado 16 de junio, el nuevo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció un cambio de política hacia Cuba y medidas que refuerzan el bloqueo. Así, el mandatario se alineó con los intereses de una minoría anticubana de la Florida y se desmarcó de la línea abierta por su predecesor demócrata de buscar una mejoría de las relaciones entre los dos países.

Medio siglo antes, el 3 de enero de 1961, el gobierno de Dwight Eisenhower rompía relaciones con la isla y daba paso a las medidas que desembocarían en el bloqueo total a Cuba, que se mantiene hasta hoy.

El 20 de enero de 1961, frente una multitud de milicianos que regresaba de las trincheras para reunirse en la Plaza de la Revolución, Fidel abordaba el futuro de los nexos con el vecino del norte.

“El Presidente que acaba de tomar posesión, refiere Fidel sobre John F. Kennedy, hablaba de empezar de nuevo. Bien. Nosotros por nuestra parte decimos también: vamos a empezar de nuevo. Nuestra actitud será de espera, de espera por los hechos, porque los hechos siempre son más elocuentes que las palabras. Nuestra actitud no será una actitud de resentimiento. Nuestra actitud no es, ni será nunca, una actitud de temor; nosotros no tememos absolutamente nada. Nuestra actitud no será nunca una actitud interesada; ¡nosotros del imperialismo nunca interesaremos absolutamente nada! Nuestra actitud será la actitud de todos los demás gobiernos y pueblos del mundo: una actitud de espera
por los hechos; de nosotros no partirán ataques gratuitos, de nosotros no partirán, gratuitamente, actos hostiles”.

“Nosotros no esperamos de Washington ningún favor ni ninguna ayuda económica, continuó, Nosotros sabemos y hemos aprendido que cualquier empresa que nos propongamos, la podemos realizar; nosotros sabemos que para nuestro pueblo no hay nada imposible; nosotros sabemos que nuestro pueblo es capaz de las más extraordinarias metas; nosotros confiamos, pues, en nosotros, y nosotros lo esperamos todo de nosotros”.

En marzo del 2016, tras la visita del presidente Barack Obama a Cuba, Fidel utilizaba prácticamente las mismas palabras en su artículo «El hermano Obama»:

“Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura. Advierto además que somos capaces de producir los alimentos y las riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de nuestro pueblo. No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta”.

Los muros y las migraciones

“Yo no creo que es un ejemplo mundial —que no es un ejemplo bueno, en mi opinión— que se esté construyendo un muro entre Latinoamérica y Estados Unidos, allí en la frontera de México, donde los mexicanos tratan de pasar de una parte de su territorio a la parte del
territorio que les quitaron hace ciento y tantos años, en aquella famosa guerra, que sabemos que fue una guerra de expansión”.

Esta afirmación de Fidel no es sobre el proyecto de Trump de levantar un nuevo muro en la frontera sur de los Estados Unidos, sino que se remonta 20 años atrás a un discurso pronunciado en el acto de solidaridad de la IV Caravana de Amistad Estados Unidos-Cuba, efectuado en el teatro del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, el 19 de septiembre de 1996.

“El muro que quieren construir es trescientas veces más grande, realmente, que el de Berlín y más sofisticado, y todos los días muere gente allí tratando de pasar ese muro. Cada día hay más medios y más técnicas en ese muro, mientras la pobreza, el desempleo y la miseria crecen en todo el resto de América Latina. Son esas situaciones las que impulsan la emigración; se convierten en migraciones económicas, son gente que no tiene forma de resolver los problemas y emigran”, concluyó Fidel.

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